Cómo sería tu vida si fueras Leonardo da Vinci? (Tiempo estimado – 15 minutos)

Ideas
 Imaginas cómo sería tu vida si pudieras pensar como Leonardo da Vinci? O Edison? O Einstein? O Mozart? O Picasso? O Steve Jobs? No te digas que no tiene sentido pensar en ello porque no es posible. Simplemente tómate 5 minutos, cierra los ojos y permítete a fantasear solo un poquito. Si pudieras ser como uno de estos genios, qué te permitiría esta situación tener que ahora no tienes pero te gustaría? Imagínalo con todos los detalles.

Piensa en varias palabras clave, las que mejor describirían aquello que te has imaginado. Ves a Google y has una búsqueda de imágenes utilizando esas palabras. Encuentra las tres imágenes que mejor representen lo que te gustaría conseguir. Guárdalas en tu escritorio como recordatorio.

Ahora pregúntate, qué podría ser necesario cambiar en tu manera de pensar y actuar para que puedas acercarte por lo menos un poquito hacia esta imagen maravillosa de tu futuro ideal? Cuál es la importancia de creatividad? Apunta tres razones por que mejorar tus habilidades creativas puede ser importante para ti. Ya has hecho el primer paso. Ahora sabes porqué.

 
 
 Hoy en día todo el mundo habla de creatividad e innovación. Curiosamente en las empresas que quieren potenciar sus capacidades de innovar suele prevalecer la opinión de que ambos fenómenos solo pueden cobrar vida en una organización a través procesos formales. “No tenemos dinero”, “No tenemos tiempo” suelen quejarse los ejecutivos explicando las razones por que su empresa no logra ser más innovadora. En realidad el potencial innovador de una organización está en las habilidades creativas de su gente. Y la creatividad no está en las sesiones formales de brainstorming. La actitud creativa se distingue por cómo se hacen las cosas, no por lo que se hace. Y es la actitud creativa lo que marca la gran diferencia entre los grandes innovadores y el resto de los mortales. Hoy empieza la Semana Internacional de la Creatividad e Innovación, cuyo objetivo es celebrar el potencial creativo que cada uno de nosotros lleva dentro. Y durante esta semana vamos a ayudarte a descubrir un poco más tu propio potencial creativo, para que puedas ver como pequeños pasos pueden hacer grandes diferencias, en tu trabajo, en tu empresa, en tu familia, en toda tu vida.

 
 
Las pasadas semanas hablamos sobre la importancia de combinar pensamiento creativo con pensamiento analítico a la hora de formular cuál es el reto al que nos estamos enfrentando. Las situaciones que nos plantean la necesidad de innovar son complejas, y es primordial ser capaz de plantear la pregunta adecuada antes de lanzarse en búsqueda de una solución innovadora. Para asegurar que definimos bien cuál es nuestro desafío, primero hay que crear muchas opciones de diferentes formulaciones de nuestro reto y después evaluarlas.

Pero tarde o temprano sí que tendremos que pasar a evaluar todas las alternativas que hemos creado para definir nuestro problema de innovación. Existen muchas herramientas y técnicas de pensamiento convergente (para evaluar opciones). Unas se aplican a las fases concretas del proceso creativo de solución del reto, otras son universales para cualquier tarea de evaluación. Pero cuando nos toca decidir cuál es el verdadero problema que requiere el esfuerzo creativo de nuestras neuronas, existen unos criterios básicos que hay que considerar en primer lugar. Porque en realidad, por muy potente e importante que sea la creatividad, no todos los retos necesitan del pensamiento creativo para su resolución.

En un proyecto de innovación seguramente nos enfrentaremos con unas situaciones en las que más que pensamiento creativo serán necesarias una acción o planificación de acciones o una investigación para recabar la información que nos falta. Está bien cuestionar lo que hacemos para poder obtener una nueva visión sobre las cosas, pero a veces no tiene sentido intentar inventar la rueda. Es probable que se pueda encontrar una manera innovadora de hacer un plan de proyecto, pero probablemente el modo más eficaz sería seguir las pautas de gestión de proyectos ya conocidas.


Estos son los criterios que nos ayudarán a elegir los desafíos que demandan nuestras habilidades creativas:
  • Requiere imaginación? Imaginación –una de las aptitudes claves del pensamiento creativo. Si tu problema puede ser resuelto fácilmente con las soluciones que te son familiares y llevarte a tus objetivos, probablemente no valga la pena invertir tiempo y esfuerzo en buscar una manera creativa de resolverlo. Las situaciones complejas en que no sabemos por dónde empezar, en que no vemos la salida o cuando las soluciones de siempre ya no brindan los resultados necesarios, son aquellas que piden a gritos una dosis de creatividad.
  • Está en tus manos? ¿Depende de ti y/o de tu organización la resolución de este reto? Si la resolución del reto no depende de ti, por mucho que te empeñes en buscar soluciones creativas no te será posible llevarlas a cabo. Aunque aquí hay un truco importante: ya sabes como crear varias alternativas de definición de un reto, así que, ¿puedes formular la pregunta de tal manera que la resolución del reto sí que dependa de ti?
  • Es importante? Hay problemas muy desafiantes, que nos emocionan solo por el hecho de pensar en todas las posibilidades creativas que pueden plantear. Pero si encontrar la solución no es importante para nosotros, lo más probable es que en alguna etapa del proceso lo dejaremos sin llegar hasta el final. Entonces, ¿vale la pena empezar?
  • Es urgente? Aquí es esencial no dar prioridad a las cosas urgentes por encima de las importantes. Pero, puestos a elegir entre dos retos importantes, lógicamente querremos empezar con aquel cuya resolución sea de mayor emergencia.
Has formulado varias opciones de los retos a que te estás enfrentando. Has identificado aquellos retos que requieren pensamiento creativo para su resolución. Y ahora esperas impacientemente a poder empezar a crear ideas. Paciencia, todo a su tiempo. La formulación adecuada del reto es tan importante que seguiremos hablando de ello antes de que pasemos a ocuparnos de las técnicas de creación de ideas. Nos esperan unos descubrimientos apasionantes.
 
 
Una de las bases principales de la metodología de Solución Creativa de Problemas (CPS) es la separación de pensamiento divergente y pensamiento convergente a través de la suspensión del juicio. Toda etapa de solución de cualquier reto de innovación tiene 2 fases: la fase de creación de opciones y la fase de evaluación de opciones. En otras palabras, la fuerza de la creatividad aplicada está en la combinación equilibrada entre pensamiento creativo y pensamiento crítico. La importancia de mantener este balance y el camino hacia su maestría serán temas recurrentes en nuestras conversaciones aquí. Lo importante a recordar ahora es que el pensamiento creativo siempre va por delante, es el primero, y que una de las principales habilidades creativas que se requieren en la fase de pensamiento divergente es la creación de múltiples opciones.

La semana pasada hablamos sobre cómo podemos utilizar nuestro lenguaje de modo creativo y a la vez eficaz a la hora de formular el reto que queremos solucionar. Ahora a la base lingüística hemos de añadir este balance dinámico entre pensamiento creativo y pensamiento crítico. Es decir, no basta con definir solamente un reto. Hay que buscar varios. Y para cada uno de estos retos pensar múltiples formulaciones.  Pero, cómo lo hacemos?...  Cierra los ojos e imagina la situación ideal en la que te gustaría estar. Ahora da un paso atrás hacia tu situación actual. Qué te separa de tu futuro deseado?. Todos esos pasos que te faltan por dar son tus retos.

Imaginemos que soy un profesional independiente que busca posibilidades de aumentar su negocio. El reto más obvio que me viene a la cabeza es: Cómo encontrar más clientes?. Pero también podría ser: Cómo destacarme en el mercado?, Cuales son todas las maneras que pueden haber de mejorar la visibilidad de mi oferta?, Cuáles son todos los segmentos potenciales a los que debería dirigirme?, Cuáles son todos los mercados a los que puedo acceder?, De qué manera puedo aumentar el valor que aporto a mis clientes?, y un largo etcétera.

Así que, aquí vienen tus próximos deberes. Te encuentras en una situación complicada?. Coge un boli, una hoja de papel, y apunta diez posibles formulaciones de los retos a los que te estas enfrentando. Después, piensa y encuentra otros diez retos más. Y qué vas a hacer luego con todas estas preguntas?, te estarás diciendo a ti mismo. Bueno, pues habrá llegado la hora del pensamiento crítico, y será el momento de identificar aquellos retos que sean los más importantes y darles prioridad. Cómo?...

Paciencia. Pronto os contaré más trucos creativos.

 
 
 
 
 Cuando a Einstein le preguntaron qué haría si solo tuviese una hora para salvar el mundo de una catástrofe, él contestó que dedicaría 55 minutos a entender el problema, y 5 minutos a buscar la solución.  Hay mucha sabiduría en esta respuesta.

Muchas veces nos aferramos al primer síntoma que nos dice que algo no va como nos gustaría, e intentamos resolver ese síntoma. Y más tarde, tras haber invertido tiempo, esfuerzos y tal vez también dinero, en el intento de eliminar el síntoma, nos damos cuenta de que lo que intentábamos resolver era un problema equivocado. Y es que lo que había que hacer en primer lugar, era observar la situación desde diferentes puntos de vista para lograr identificar el verdadero reto. Porque a veces, si me duele la cabeza quizás lo que tengo que hacer es cambiar de gafas, en lugar de tomar una aspirina.

Hay muchas técnicas que nos pueden ayudar a formular nuestro reto. Los principios del pensamiento creativo nos enseñan unas pequeñas premisas muy básicas que pueden marcar grandes diferencias. La primera base es aprender a VER LOS PROBLEMAS COMO OPORTUNIDADES.  Un problema es algo que frena. Un reto es algo que invita a la acción.

Quienes desean aprender a pensar creativamente y sacar el máximo partido en la práctica de esta habilidad, tienen que prestar mucha atención al lenguaje que utilizan. Y no por las cuestiones místicas que están tan de moda hoy en día, sino porque el lenguaje refleja el mapa de la percepción de la realidad dentro de la cual operamos y, por tanto, define nuestras acciones.

Te propongo un pequeño experimento. Mira a tu alrededor, piensa en tu rutina diaria, o en tus proyectos laborales, y elije algo que te molesta, que no está bien, que estorba y no te permite seguir adelante. Pensando en este inconveniente, dite a ti mismo: “Tengo un problema” y pon atención en como tu cuerpo reacciona a esas palabras, como te hacen sentir. Ahora, pregúntate: “Cómo puedo solucionar esto?”, y nuevamente observa como reacciona tu mente a esta frase. ¿Has notado algún cambio?...

La mejor manera de encarrilar tu mente en una dirección creativa es formular tu reto en forma de una pregunta que empiece por: Cómo…?, De qué manera…?, Cuales son todos... posibles…?. Por ejemplo, Cómo puedo atraer a más gente a mi blog?, De qué manera podemos vender nuestro servicio a más gente?, Cuales son todos los productos posibles que nos ayudarían a destacar en el mercado?, son las preguntas que automáticamente encaminan tus pensamientos en una dirección constructiva, y crean un marco en el que la mente por si sola empieza a crear ideas. Es más, son las preguntas las que implican la variedad de las soluciones posibles, no solo una respuesta correcta. De esto ya continuaremos hablando.

Así que ahora ya tienes deberes. La próxima vez que sientas que algo te está bloqueando o te confrontes con algo que no te gusta, piensa en cómo puedes formular tu reto utilizando una de estas preguntas, para que tu mente se ponga en modo creativo.


 
 
_     Uno de los debates más agitados en el mundo de los estudios sobre creatividad está dedicado a la cuestión de si la creatividad es un fenómeno individual o más bien colectivo. Unos reclaman que la idea siempre nace en la mente de uno, y que el proceso creativo individual es más eficaz que el de grupo. Otros insisten en que la creatividad requiere interacción e intercambio de opiniones y puntos de vista, y que un producto creativo nunca es el resultado del pensamiento de una sola persona. Ambos puntos de vista están respaldados por múltiples estudios:
http://www.nytimes.com/2012/01/15/opinion/sunday/the-rise-of-the-new-groupthink.html?pagewanted=all
http://keithsawyer.wordpress.com/2012/01/16/does-solitude-enhance-creativity-a-critique-of-susan-cains-attack-on-collaboration/
El debate parece ser interminable.

    Uno de los principales argumentos que sostienen los “individualistas” es que el grupo intimida y reprime la libertad personal de expresión. Cuando estamos delante de los otros nos es más difícil suspender el juicio. Tenemos miedo de ser juzgados, de hacer el ridículo, de parecer estúpidos. Es nuestro miedo ancestral a ser expulsados de la tribu. Una de las tareas primordiales del gestor de proceso creativo que guía a un equipo por el camino de Solución Creativa de Problemas es ayudar al grupo a crear un espacio de confianza donde todos se sientan seguros de entrar en el rol del niño y soltarse sin recibir miradas castigadoras.

    El fin de semana pasado dos grandes magos del mundo de PNL nos enseñaban cómo un grupo puede crear un espacio así: generative collaboration. De hecho, Colaboración Generativa, muy acorde con su propia esencia, permite reconciliar los dos puntos de vista anteriores en una nueva verdad. Cuando uno es capaz de escucharse a si mismo, se abre a la posibilidad de percibir en su interior las resonancias entre las experiencias de uno y de otro. Estar atentos a estas resonancias nos permite crear un campo colectivo, donde las diferencias y los puntos de vista contrarios no se colapsan sino que se complementan, dando paso a una realidad nueva, que no es ni del uno ni del otro, sino una sinergia que es mucho más que la mera suma de los elementos individuales.

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_     Hace unos días me estaba despidiendo de un amigo que después de haber vivido 20 años en Barcelona se mudaba a Londres. Él cerraba una fase de su vida, y al otro lado del Canal de la Mancha le esperaba un principio: nueva ciudad, nueva casa, nuevos proyectos profesionales, nueva vida. Era esperanzador y un poco aterrador a la vez.

    El cambio tiene un poder intrigante sobre el ser humano. Nos atrae con su irresistible promesa de una posibilidad. En nuestra vida siempre falta algo que deberíamos tener pero de lo que, por la maligna conspiración de las fuerzas superiores, la vida nos ha privado. Así que, por mucho que pretendamos engañar al mundo y a nosotros mismos diciendo que no nos gusta el cambio, en realidad soñamos en secreto con él, con que un día este personaje misterioso corrija el penoso hecho de la ausencia en nuestra vida de aquello que merecemos. La cuestión es que esta incomprensible figura pocas veces se presenta llamando a nuestra casa con un boleto de lotería ganador. Más bien prefiere abrir una puerta que nos lleva… a un vacío. Damos el paso y nos caemos sin poder agarrarnos a ningún sistema de coordenadas conocidas. Y nos da igual que este nuevo universo nos ofrezca una eternidad ilimitada de posibilidades maravillosas, porque todos estos regalos están suspendidos en una sustancia que nos paraliza, que nos deja sin aliento. Esta sustancia, la incertidumbre, se alimenta de nuestros miedos más profundos: del dolor, del rechazo, del fracaso, de que no nos amen. Pensamos que tenemos estos monstruitos controlados y encerrados en una cajita en un rincón lleno de polvo. Qué ingenuos!. Por eso no nos gustan las puertas que nos abre el cambio. Nos echa en cara las mentiras con que nos consolamos a nosotros mismos.  

    Pero quien que es capaz de enfrentarse a sus monstruos obtiene un poder de los magos. Porque el cambio significa el principio, y un principio contiene en sí la potencia de las inmensas posibilidades. Todas las posibilidades del mundo. Elige las que quieras. Nos atrae tanto esta promesa, hasta en los momentos cuando no nos damos cuenta de ello y nos intentamos convencer de que no queremos que cambie nada, nos atrae. Pero, a la vez, tan aterradora es la resbaladiza negrura de la incertidumbre, que cuando ya no somos capaces de resistir la tentación, buscamos un salvavidas en nuestros grotescos intentos de medir el tiempo. Así, nos a, , ,garramos a la ilusión de poder empezar esta nueva vida en algún otro momento que no sea ESTE momento. Cuando sea mayor (o cuando lo sean los hijos). Cuando cumpla… (rellenar según necesiadades). Cuando tenga dinero. Cuando me asciendan. Mañana. El mes que viene. A partir del lunes. El año nuevo

    Y no nos damos cuenta de que el cambio no conoce nuestros calendarios y nuestros relojes,que no son otra cosa que los hilos con que tejemos la ilusión en la que creemos vivir. Laverdad es que llevamos suspendidos en ese vacío aterrador desde siempre. Solamente, para no asustarnos, hemos cerrado los ojos y nos hemos imaginado un mundo que no cambia, donde todo es constante. La verdad es que tú, que lees estas palabras AHORA, ya no eres la misma persona que empezó a leer estas líneas hace un par de minutos. Tú cambias con cada instante. Tu nueva vida empieza a cada instante. Feliz comienzo!


 
 
_ Con este post iniciamos una serie de artículos dedicada a diferentes técnicas de pensamiento creativo que se utilizan en la metodología de Solución Creativa de Problemas.

Empecemos por el principio. Antes de iniciar cualquier viaje es importante saber adónde queremos ir, cuál es la dirección y el destino. Sin saberlo no podremos identificar los retos que realmente necesitamos afrontar.

Crear una visión del futuro requiere una habilidad: la capacidad de soñar. 

Profundamente, dentro de nosotros, todos tenemos esta capacidad, nacimos con ella. Sin embargo, a menudo sucede que, aplastados por las preocupaciones de la vida diaria, aprendemos a esconder nuestras alas bajo el caparazón del sentido común. Hacer esto en algunas situaciones funciona, pero cuando se trata de buscar soluciones extraordinarias llega la hora de sacar de las cajas del pensamiento pragmático el tesoro de nuestros sueños y hacerlo brillar.

El siguiente ejercicio puede ser muy útil para desenvainar nuestros deseos subconscientes, a pesar del razonamiento lógico, y nos permite conectar con la intuición. Está basado en una técnica popular que no deja de ser una propuesta sencilla y potente a la vez, nombrada a veces: «Vision boards» o «El mapa de tesoro».  Puede utilizarse tanto individualmente como en grupo, tanto en contextos personales como en organizacionales, y puede ser muy útil cuando no sabemos qué es lo que queremos, cuando hay que aclarar los objetivos o crear una visión común para un equipo o una organización. 

Material que necesitamos:
  • Varias revistas de diversas temáticas con fotografías y/u otro tipo de imágenes (cuantas más revistas y más variadas, mejor)
  • Tijeras
  • Cola
  • Una o varias hojas de papel de tamaño A1
Procedimiento:
Antes de empezar formulamos nuestra intención: Qué es lo que queremos imaginar? La visión de qué necesitamos crear?

Las formulaciones pueden ser distintas: «Mi futuro ideal», «Mi futuro en 1 año, en 5 años», «Mi futuro en esta empresa», «Cómo queremos que sea nuestro equipo», «Nuestra empresa en 10 años», etc. El condicionamiento importante es: necesitamos permitirnos imaginar que estamos en un mundo donde todo es posible.

El paso siguiente es: cogemos las revistas y las tijeras y, según vamos pasando las páginas, recortamos las imágenes que por alguna razón nos atraen. Es crucial limitar el tiempo de duración de este paso a 10-15 minutos cómo máximo, para que no tengamos oportunidad de entretenernos demasiado con dudas de razonamiento. Dejémonos llevar por el subconsciente!

Una vez seleccionadas las imágenes, lo siguiente es crear con ellas una representación visual de nuestro futuro ideal. Por supuesto, no será una visualización literal, sino simbólica. 

Es en este punto cuando empezamos a plantearnos: Qué es lo que me atrajo de esta imagen? Qué significa para mi? Donde está su lugar en mi futuro? Cómo se relaciona con otros elementos? 

Cuando el trabajo se hace en equipo, será necesario un paso adicional: tras una ronda en la que cada miembro del grupo presenta sus collages a los demás, hay que crear una imagen común a partir de las visualizaciones individuales.

Para finalizar, echemos un vistazo más a esta imagen simbólica y preguntémonos: qué palabras clave podrían representar nuestra visión?. Este paso final nos ayuda a consolidar el significado del resultado. 

Este ejercicio puede servir como buena base para la formulación de los objetivos más concretos y su priorización.