La próxima vez que alguién le dice que la técnica creativa de brainstorming no funciona y está sobre valorada, pienselo dos veces.
 
 
Las pasadas semanas hablamos sobre la importancia de combinar pensamiento creativo con pensamiento analítico a la hora de formular cuál es el reto al que nos estamos enfrentando. Las situaciones que nos plantean la necesidad de innovar son complejas, y es primordial ser capaz de plantear la pregunta adecuada antes de lanzarse en búsqueda de una solución innovadora. Para asegurar que definimos bien cuál es nuestro desafío, primero hay que crear muchas opciones de diferentes formulaciones de nuestro reto y después evaluarlas.

Pero tarde o temprano sí que tendremos que pasar a evaluar todas las alternativas que hemos creado para definir nuestro problema de innovación. Existen muchas herramientas y técnicas de pensamiento convergente (para evaluar opciones). Unas se aplican a las fases concretas del proceso creativo de solución del reto, otras son universales para cualquier tarea de evaluación. Pero cuando nos toca decidir cuál es el verdadero problema que requiere el esfuerzo creativo de nuestras neuronas, existen unos criterios básicos que hay que considerar en primer lugar. Porque en realidad, por muy potente e importante que sea la creatividad, no todos los retos necesitan del pensamiento creativo para su resolución.

En un proyecto de innovación seguramente nos enfrentaremos con unas situaciones en las que más que pensamiento creativo serán necesarias una acción o planificación de acciones o una investigación para recabar la información que nos falta. Está bien cuestionar lo que hacemos para poder obtener una nueva visión sobre las cosas, pero a veces no tiene sentido intentar inventar la rueda. Es probable que se pueda encontrar una manera innovadora de hacer un plan de proyecto, pero probablemente el modo más eficaz sería seguir las pautas de gestión de proyectos ya conocidas.


Estos son los criterios que nos ayudarán a elegir los desafíos que demandan nuestras habilidades creativas:
  • Requiere imaginación? Imaginación –una de las aptitudes claves del pensamiento creativo. Si tu problema puede ser resuelto fácilmente con las soluciones que te son familiares y llevarte a tus objetivos, probablemente no valga la pena invertir tiempo y esfuerzo en buscar una manera creativa de resolverlo. Las situaciones complejas en que no sabemos por dónde empezar, en que no vemos la salida o cuando las soluciones de siempre ya no brindan los resultados necesarios, son aquellas que piden a gritos una dosis de creatividad.
  • Está en tus manos? ¿Depende de ti y/o de tu organización la resolución de este reto? Si la resolución del reto no depende de ti, por mucho que te empeñes en buscar soluciones creativas no te será posible llevarlas a cabo. Aunque aquí hay un truco importante: ya sabes como crear varias alternativas de definición de un reto, así que, ¿puedes formular la pregunta de tal manera que la resolución del reto sí que dependa de ti?
  • Es importante? Hay problemas muy desafiantes, que nos emocionan solo por el hecho de pensar en todas las posibilidades creativas que pueden plantear. Pero si encontrar la solución no es importante para nosotros, lo más probable es que en alguna etapa del proceso lo dejaremos sin llegar hasta el final. Entonces, ¿vale la pena empezar?
  • Es urgente? Aquí es esencial no dar prioridad a las cosas urgentes por encima de las importantes. Pero, puestos a elegir entre dos retos importantes, lógicamente querremos empezar con aquel cuya resolución sea de mayor emergencia.
Has formulado varias opciones de los retos a que te estás enfrentando. Has identificado aquellos retos que requieren pensamiento creativo para su resolución. Y ahora esperas impacientemente a poder empezar a crear ideas. Paciencia, todo a su tiempo. La formulación adecuada del reto es tan importante que seguiremos hablando de ello antes de que pasemos a ocuparnos de las técnicas de creación de ideas. Nos esperan unos descubrimientos apasionantes.
 
 
Una de las bases principales de la metodología de Solución Creativa de Problemas (CPS) es la separación de pensamiento divergente y pensamiento convergente a través de la suspensión del juicio. Toda etapa de solución de cualquier reto de innovación tiene 2 fases: la fase de creación de opciones y la fase de evaluación de opciones. En otras palabras, la fuerza de la creatividad aplicada está en la combinación equilibrada entre pensamiento creativo y pensamiento crítico. La importancia de mantener este balance y el camino hacia su maestría serán temas recurrentes en nuestras conversaciones aquí. Lo importante a recordar ahora es que el pensamiento creativo siempre va por delante, es el primero, y que una de las principales habilidades creativas que se requieren en la fase de pensamiento divergente es la creación de múltiples opciones.

La semana pasada hablamos sobre cómo podemos utilizar nuestro lenguaje de modo creativo y a la vez eficaz a la hora de formular el reto que queremos solucionar. Ahora a la base lingüística hemos de añadir este balance dinámico entre pensamiento creativo y pensamiento crítico. Es decir, no basta con definir solamente un reto. Hay que buscar varios. Y para cada uno de estos retos pensar múltiples formulaciones.  Pero, cómo lo hacemos?...  Cierra los ojos e imagina la situación ideal en la que te gustaría estar. Ahora da un paso atrás hacia tu situación actual. Qué te separa de tu futuro deseado?. Todos esos pasos que te faltan por dar son tus retos.

Imaginemos que soy un profesional independiente que busca posibilidades de aumentar su negocio. El reto más obvio que me viene a la cabeza es: Cómo encontrar más clientes?. Pero también podría ser: Cómo destacarme en el mercado?, Cuales son todas las maneras que pueden haber de mejorar la visibilidad de mi oferta?, Cuáles son todos los segmentos potenciales a los que debería dirigirme?, Cuáles son todos los mercados a los que puedo acceder?, De qué manera puedo aumentar el valor que aporto a mis clientes?, y un largo etcétera.

Así que, aquí vienen tus próximos deberes. Te encuentras en una situación complicada?. Coge un boli, una hoja de papel, y apunta diez posibles formulaciones de los retos a los que te estas enfrentando. Después, piensa y encuentra otros diez retos más. Y qué vas a hacer luego con todas estas preguntas?, te estarás diciendo a ti mismo. Bueno, pues habrá llegado la hora del pensamiento crítico, y será el momento de identificar aquellos retos que sean los más importantes y darles prioridad. Cómo?...

Paciencia. Pronto os contaré más trucos creativos.

 
 
 Cuando a Einstein le preguntaron qué haría si solo tuviese una hora para salvar el mundo de una catástrofe, él contestó que dedicaría 55 minutos a entender el problema, y 5 minutos a buscar la solución.  Hay mucha sabiduría en esta respuesta.

Muchas veces nos aferramos al primer síntoma que nos dice que algo no va como nos gustaría, e intentamos resolver ese síntoma. Y más tarde, tras haber invertido tiempo, esfuerzos y tal vez también dinero, en el intento de eliminar el síntoma, nos damos cuenta de que lo que intentábamos resolver era un problema equivocado. Y es que lo que había que hacer en primer lugar, era observar la situación desde diferentes puntos de vista para lograr identificar el verdadero reto. Porque a veces, si me duele la cabeza quizás lo que tengo que hacer es cambiar de gafas, en lugar de tomar una aspirina.

Hay muchas técnicas que nos pueden ayudar a formular nuestro reto. Los principios del pensamiento creativo nos enseñan unas pequeñas premisas muy básicas que pueden marcar grandes diferencias. La primera base es aprender a VER LOS PROBLEMAS COMO OPORTUNIDADES.  Un problema es algo que frena. Un reto es algo que invita a la acción.

Quienes desean aprender a pensar creativamente y sacar el máximo partido en la práctica de esta habilidad, tienen que prestar mucha atención al lenguaje que utilizan. Y no por las cuestiones místicas que están tan de moda hoy en día, sino porque el lenguaje refleja el mapa de la percepción de la realidad dentro de la cual operamos y, por tanto, define nuestras acciones.

Te propongo un pequeño experimento. Mira a tu alrededor, piensa en tu rutina diaria, o en tus proyectos laborales, y elije algo que te molesta, que no está bien, que estorba y no te permite seguir adelante. Pensando en este inconveniente, dite a ti mismo: “Tengo un problema” y pon atención en como tu cuerpo reacciona a esas palabras, como te hacen sentir. Ahora, pregúntate: “Cómo puedo solucionar esto?”, y nuevamente observa como reacciona tu mente a esta frase. ¿Has notado algún cambio?...

La mejor manera de encarrilar tu mente en una dirección creativa es formular tu reto en forma de una pregunta que empiece por: Cómo…?, De qué manera…?, Cuales son todos... posibles…?. Por ejemplo, Cómo puedo atraer a más gente a mi blog?, De qué manera podemos vender nuestro servicio a más gente?, Cuales son todos los productos posibles que nos ayudarían a destacar en el mercado?, son las preguntas que automáticamente encaminan tus pensamientos en una dirección constructiva, y crean un marco en el que la mente por si sola empieza a crear ideas. Es más, son las preguntas las que implican la variedad de las soluciones posibles, no solo una respuesta correcta. De esto ya continuaremos hablando.

Así que ahora ya tienes deberes. La próxima vez que sientas que algo te está bloqueando o te confrontes con algo que no te gusta, piensa en cómo puedes formular tu reto utilizando una de estas preguntas, para que tu mente se ponga en modo creativo.


 
 
_ Con este post iniciamos una serie de artículos dedicada a diferentes técnicas de pensamiento creativo que se utilizan en la metodología de Solución Creativa de Problemas.

Empecemos por el principio. Antes de iniciar cualquier viaje es importante saber adónde queremos ir, cuál es la dirección y el destino. Sin saberlo no podremos identificar los retos que realmente necesitamos afrontar.

Crear una visión del futuro requiere una habilidad: la capacidad de soñar. 

Profundamente, dentro de nosotros, todos tenemos esta capacidad, nacimos con ella. Sin embargo, a menudo sucede que, aplastados por las preocupaciones de la vida diaria, aprendemos a esconder nuestras alas bajo el caparazón del sentido común. Hacer esto en algunas situaciones funciona, pero cuando se trata de buscar soluciones extraordinarias llega la hora de sacar de las cajas del pensamiento pragmático el tesoro de nuestros sueños y hacerlo brillar.

El siguiente ejercicio puede ser muy útil para desenvainar nuestros deseos subconscientes, a pesar del razonamiento lógico, y nos permite conectar con la intuición. Está basado en una técnica popular que no deja de ser una propuesta sencilla y potente a la vez, nombrada a veces: «Vision boards» o «El mapa de tesoro».  Puede utilizarse tanto individualmente como en grupo, tanto en contextos personales como en organizacionales, y puede ser muy útil cuando no sabemos qué es lo que queremos, cuando hay que aclarar los objetivos o crear una visión común para un equipo o una organización. 

Material que necesitamos:
  • Varias revistas de diversas temáticas con fotografías y/u otro tipo de imágenes (cuantas más revistas y más variadas, mejor)
  • Tijeras
  • Cola
  • Una o varias hojas de papel de tamaño A1
Procedimiento:
Antes de empezar formulamos nuestra intención: Qué es lo que queremos imaginar? La visión de qué necesitamos crear?

Las formulaciones pueden ser distintas: «Mi futuro ideal», «Mi futuro en 1 año, en 5 años», «Mi futuro en esta empresa», «Cómo queremos que sea nuestro equipo», «Nuestra empresa en 10 años», etc. El condicionamiento importante es: necesitamos permitirnos imaginar que estamos en un mundo donde todo es posible.

El paso siguiente es: cogemos las revistas y las tijeras y, según vamos pasando las páginas, recortamos las imágenes que por alguna razón nos atraen. Es crucial limitar el tiempo de duración de este paso a 10-15 minutos cómo máximo, para que no tengamos oportunidad de entretenernos demasiado con dudas de razonamiento. Dejémonos llevar por el subconsciente!

Una vez seleccionadas las imágenes, lo siguiente es crear con ellas una representación visual de nuestro futuro ideal. Por supuesto, no será una visualización literal, sino simbólica. 

Es en este punto cuando empezamos a plantearnos: Qué es lo que me atrajo de esta imagen? Qué significa para mi? Donde está su lugar en mi futuro? Cómo se relaciona con otros elementos? 

Cuando el trabajo se hace en equipo, será necesario un paso adicional: tras una ronda en la que cada miembro del grupo presenta sus collages a los demás, hay que crear una imagen común a partir de las visualizaciones individuales.

Para finalizar, echemos un vistazo más a esta imagen simbólica y preguntémonos: qué palabras clave podrían representar nuestra visión?. Este paso final nos ayuda a consolidar el significado del resultado. 

Este ejercicio puede servir como buena base para la formulación de los objetivos más concretos y su priorización.

 
 
Hoy en día las cuestiones acerca de la innovación y de la creatividad para innovar son el núcleo de numerosas discusiones. Y el hecho no es sorprendente, ya que la capacidad de innovar y de solucionar problemas de una manera creativa se han convertido en las competencias cruciales para nuestra supervivencia hoy por hoy. 

Uno de los tópicos más frecuentes en dichas discusiones es la eficacia o ineficacia de diversas técnicas y metodologías de creación de ideas para innovar. A menudo uno se encuentra con exclamaciones del tipo: "El brainstorming no funciona" o "Las sesiones creativas no dan resultados".

Dejando al margen los argumentos sobre las ventajas o desventajas que una metodología puede tener en comparación con otras, me gustaría exponer a continuación ciertas reflexiones sobre unos factores que juegan un rol importante en el posible éxito o fracaso de una sesión creativa: 

  1. Brainstorminglluvia o tormenta de ideas, en español, no representa la totalidad del proceso creativo. Solamente es una técnica de creación de ideas, una de muchas, aunque sigue siendo una de las más utilizadas. Cabe señalar que el proceso de creación de ideas tiene sentido cuando está orientado a una función. La primera fase, e importantísima, es la exploración del problema. En otras palabras: para encontrar la respuesta hay que plantear la pregunta adecuada. Lo que ocurre después de la creación de ideas también es sustancial, ya que ninguna idea nace ya lista para ser llevada a cabo. Toda idea, incluso la idea más brillante, requiere una elaboración. El proceso de Solución Creativa de Problemas abarca todas estas fases, no  sólo la de creación de ideas.
  2. Para rendir los resultados buscados una sesión de brainstorming tiene que seguir ciertas reglas, la más importante: la suspensión del juicio. Muchos perciben esta regla como mera prohibición de expresar opiniones negativas sobre las ideas de los demás. Tal interpretación, sin embargo, es demasiado superficial. No se trata únicamente de no decir lo que se piensa sobre la idea de otro, sino de separar los procesos mentales de creación y de evaluación de ideas. Esta separación tampoco significa que no haya que evaluar las ideas nunca, para acabar al fin con un montón de propuestas poco factibles. La suspensión del juicio entraña que simplemente hay un tiempo para crear las ideas y un tiempo para valorarlas, y es muy importante separar ambas fases. Por ello, más allá de no decir la opinión en voz alta, lo que es oportuno es procurar no evaluar, ni siquiera mentalmente, ni las ideas de los demás ni las propias,  en la fase de búsqueda de opciones .
  3. Múltiples estudios han demostrado que las sesiones guiadas por un profesional producen mejores resultados en términos de cantidad, originalidad y calidad de ideas. En España se suele utilizar el término "dinamizador" para designar este rol en una sesión creativa (en lugar del término inglés "facilitator"). A mí, sin embargo, me parece que la palabra "dinamizador" se queda corta y no representa la totalidad de la función que cumple un profesional de la creatividad. Prefiero el término "gestor de proceso creativo", puesto que su papel va mucho más allá de dinamizar las sesiones. El gestor de proceso creativo guía al grupo durante la totalidad del proceso: empezando por la identificación de los objetivos, la formulación de retos y acabando por la elaboración del plan de acciones que permitirá llevar a cabo la solución creativa. El gestor de proceso creativo tiene visión global de todo el proceso y del funcionamiento del grupo así como de cada miembro individual dentro de él. Sus conocimientos y su posición desde fuera le permiten adecuar las técnicas utilizadas en cada fase a la situación, al reto y al grupo, y gestionar las interacciones entre los participantes para asegurar el nivel de energía apropiado para cada momento.

La conclusión es que, realizada de una manera profesional y cumpliendo los requisitos descritos arriba, una sesión creativa puede brindar unos resultados espléndidos, que a la vez pueden ser innovadores, realizables y responder a los objetivos planteados.
 
 
Solución Creativa de Problemas como metodología fue desarrollada originalmente por Alex Osborn. Alex fue uno de los fundadores de la agencia publicitaria BBDO (aquella que nos acercó a las partes norte y sur de nuestro cerebro, entre muchas otras cosas).

Mucho tiempo atrás, siendo uno de los cuatro socios fundadores de la empresa para la que trabajaban 500 personas, de las cuales 200 eran pagadas precisamente por ser creativas, Osborn ya estaba buscando maneras de aumentar las capacidades de los empleados de la agencia de crear ideas potentes. Y como resultado de sus investigaciones escribió un librito. Tenía 38 páginas y se titulaba: "How to think up" ("Cómo idear"). En esta obra Osborn sentó los primeros fundamentos de la técnica de “brainstorming” (lluvia de ideas).

La técnica se hizo muy popular entre sus colegas publicistas. Y es que, es más, ayudaba a la empresa a utilizar el potencial creativo no solamente de sus "creativos" sino de todos los empleados. Tan popular fue el libro, que Alex Osborn escribió muchos más sobre el proceso creativo.

En 1954 Osborn fundó la Fundación para Educación Creativa (Creative Education Foundation), y justo en ese mismo año General Motors le hizo un pedido extraordinario: 330.000 copias de su libro "The gold mine between your ears" ("La mina de oro entre tus orejas"). Osborn enmarcó la hoja del pedido y la colgó en una pared de su oficina.

Hoy en día es muy común hablar de brainstorming. Y aunque esto sería ya tema para otra discusión, creo que es importante remarcar que Solución Creativa de Problemas no se limita solamente a esta técnica. Es mucho más que una lluvia de ideas. Abarca todo el proceso de solución de problemas: desde el análisis de la situación y la formulación del reto hasta el desarrollo de una idea innovadora y original en un plan de acción que permita llevar a cabo la solución. Solución Creativa de Problemas no es un proceso lineal. No es un algoritmo,. No es un conjunto de reglas. Es más bien una filosofía de vida. Un guía que abre puertas. Pero de ello ya hablaremos.