_ Con este post iniciamos una serie de artículos dedicada a diferentes técnicas de pensamiento creativo que se utilizan en la metodología de Solución Creativa de Problemas.

Empecemos por el principio. Antes de iniciar cualquier viaje es importante saber adónde queremos ir, cuál es la dirección y el destino. Sin saberlo no podremos identificar los retos que realmente necesitamos afrontar.

Crear una visión del futuro requiere una habilidad: la capacidad de soñar. 

Profundamente, dentro de nosotros, todos tenemos esta capacidad, nacimos con ella. Sin embargo, a menudo sucede que, aplastados por las preocupaciones de la vida diaria, aprendemos a esconder nuestras alas bajo el caparazón del sentido común. Hacer esto en algunas situaciones funciona, pero cuando se trata de buscar soluciones extraordinarias llega la hora de sacar de las cajas del pensamiento pragmático el tesoro de nuestros sueños y hacerlo brillar.

El siguiente ejercicio puede ser muy útil para desenvainar nuestros deseos subconscientes, a pesar del razonamiento lógico, y nos permite conectar con la intuición. Está basado en una técnica popular que no deja de ser una propuesta sencilla y potente a la vez, nombrada a veces: «Vision boards» o «El mapa de tesoro».  Puede utilizarse tanto individualmente como en grupo, tanto en contextos personales como en organizacionales, y puede ser muy útil cuando no sabemos qué es lo que queremos, cuando hay que aclarar los objetivos o crear una visión común para un equipo o una organización. 

Material que necesitamos:
  • Varias revistas de diversas temáticas con fotografías y/u otro tipo de imágenes (cuantas más revistas y más variadas, mejor)
  • Tijeras
  • Cola
  • Una o varias hojas de papel de tamaño A1
Procedimiento:
Antes de empezar formulamos nuestra intención: Qué es lo que queremos imaginar? La visión de qué necesitamos crear?

Las formulaciones pueden ser distintas: «Mi futuro ideal», «Mi futuro en 1 año, en 5 años», «Mi futuro en esta empresa», «Cómo queremos que sea nuestro equipo», «Nuestra empresa en 10 años», etc. El condicionamiento importante es: necesitamos permitirnos imaginar que estamos en un mundo donde todo es posible.

El paso siguiente es: cogemos las revistas y las tijeras y, según vamos pasando las páginas, recortamos las imágenes que por alguna razón nos atraen. Es crucial limitar el tiempo de duración de este paso a 10-15 minutos cómo máximo, para que no tengamos oportunidad de entretenernos demasiado con dudas de razonamiento. Dejémonos llevar por el subconsciente!

Una vez seleccionadas las imágenes, lo siguiente es crear con ellas una representación visual de nuestro futuro ideal. Por supuesto, no será una visualización literal, sino simbólica. 

Es en este punto cuando empezamos a plantearnos: Qué es lo que me atrajo de esta imagen? Qué significa para mi? Donde está su lugar en mi futuro? Cómo se relaciona con otros elementos? 

Cuando el trabajo se hace en equipo, será necesario un paso adicional: tras una ronda en la que cada miembro del grupo presenta sus collages a los demás, hay que crear una imagen común a partir de las visualizaciones individuales.

Para finalizar, echemos un vistazo más a esta imagen simbólica y preguntémonos: qué palabras clave podrían representar nuestra visión?. Este paso final nos ayuda a consolidar el significado del resultado. 

Este ejercicio puede servir como buena base para la formulación de los objetivos más concretos y su priorización.