Nuestra sociedad sobrevalora el éxito, lo que nos lleva a tener miedo a dar pasos demasiado arriesgados, a probar cosas, a experimentar. Y estas son precisamente las características imprescindibles de un proceso creativo. 
No voy a poner el ejemplo clásico de Edisson con sus 1.000 bombillas, pero con frecuencia olvidamos que las personas que conocemos por su éxito están donde están ahora porque en su tiempo fracasaron, y mucho.
Esas personas simplemente no consideraron su fracaso como tal. No hay fracaso, solo aprendizaje. Como dicen en Rusia, "los que no se arriesgan no beben champán"; o como dicen en España, "quien no se arriesga no cruza el río". 

Hay otro aspecto de esta cuestión: nuestra orientación a los resultados. Solemos pensar que si uno no consigue resultados no vale para nada, lo que, mezclado con el pavor a ser "un fracasado", nos conduce a actuar con demasiada precaución, eligiendo los caminos menos arriesgados que llevan a los resultados seguros. Un colega mío holandés, un profesional de la creatividad con más de 20 años de experiencia, lleva a cabo una investigación que pretende encontrar explicaciones de porqué sus clientes no se atreven a elegir soluciones originales y realmente innovadoras, aunque las están buscando. No nos atrevemos.

El problema está en que los "caminos seguros" ya han dejado de serlo. Cada día más y más personas se dan cuenta de que las cosas nunca volverán a funcionar como antes. Mirad, por ejemplo, esta interesante discusión: Ser joven, tocado y hundido?. Lo que nos toca ahora es cambiar nuestra mentalidad y... abrazar el fracaso.

 
 
Ahora cuando en todo el mundo se honra la memoria de Steve Jobs, ya convertido en el símbolo de la innovación, me gustaría conectar el legado de Steve con la actualidad de cada uno. La semana pasada asistí a la charla que dio Marc Vidal, uno de los emprendedores españoles más famosos, en un encuentro de First Tuesday. Entre muchas otras cosas, lo que él dijo fue que la crisis actual no es la crisis como tal, sino el cambio de las reglas del juego. Y para conseguir superar este calvario con éxito lo primero que hay que hacer es aceptar este cambio como una realidad. Lo segundo sale de lo primero. La cosas ya no funcionan y no volverán a funcionar como lo han hecho antes. Tenemos que aprender a funcionar de manera diferente. No nos queda otra que "inventar nuestro propio trabajo" (en las palabras de Marc) y, para ello, es necesario que cambiemos o como mínimo empecemos a cambiar nuestra mentalidad:
  • Es hora de que cambiemos la actitud que nos ha implantado la sociedad respecto al fracaso. Y este cambio debería ir más allá de no tener miedo al fracaso, se trata de aprender que el fracaso como tal simplemente no existe. Lo único que hay es aprendizaje, y el aprendizaje es bueno. Todas las personas que conocemos por sus éxitos, consiguieron estos éxitos gracias a sus "fracasos".

  • Es hora de que nos demos cuenta de que el trabajo es mucho más que algo que nos permite ganar dinero para hacer lo que nos gusta después del trabajo. Cada vez más personas se unen a la "clase creativa", para quienes el trabajo es la parte de la vida que más juego y diversión tiene. Y no se trata de tener una profesión “cool” sino de encontrar nuestra verdadera vocación. No se puede conseguir algo si no se hace lo que se hace con pasión e ilusión, desde el corazón.

  • Finalmente, otro ingrediente muy importante de la nueva mentalidad creativa que va a prevalecer en el nuevo siglo es la perseverancia. No te rindas al primer fallo. Aprende del "fracaso", conecta con tu pasión, abre tu mente y busca soluciones creativas.
Para que os inspiréis y os abráis hacia este cambio de mentalidad os invito a un encuentro con estas dos personas. La primera es Jordi Muns, un chico de Cardedeu que hace un año realizó el viaje más largo en kitesurf. El documental "Una boya feliz" nos cuenta la historia de este viaje pero, sobre todo, nos enseña como la pasión mezclada con el espíritu de superación puede conducir hacia los grandes objetivos.
Y la segunda persona es, cómo no, el mismísimo Steve Jobs, que decía: "Si al preguntarte por la mañana: ¿Si tuviera que morir mañana, seguiría haciendo hoy lo que voy a hacer?, tu respuesta es “no” es hora de cambiar algunas cosas": http://www.ted.com/talks/steve_jobs_how_to_live_before_you_die.html